En la actualidad estamos inmersos en un proceso de reflexión acerca de la educación y relevancia del enfoque, contenidos y métodos del sistema educativo. Se preconiza la importancia de favorecer la formación a lo largo de la vida, es decir, de toda formación que sirva para el desarrollo personal y sea de utilidad para la sociedad (Consejo de Universidades, 2010b:13), de ampliar los objetivos educativos y no solamente de profundizar en cuestiones técnicas, sino en fomentar las relaciones y el crecimiento personal (Aguilar, 2007), o en favorecer los talentos y potenciales de cada persona -tal y como se expresa desde la Psicología Positiva-. “En el mundo globalizado actual y en la sociedad de la información y la comunicación en particular, se pone de manifiesto con nitidez una de las características que mejor define al ser humano: la capacidad para adquirir competencias y desarrollar conocimientos, destrezas, hábitos y actitudes; es decir, su capacidad para aprender independientemente de la edad, el espacio y el tiempo. Es lo que en la actualidad se denomina aprendizaje a lo largo de la vida y en el ámbito del conocimiento especializado se identifica como formación permanente, que no es ningún tipo de educación particular, sino una manera de entender la educación en su dimensión dinámica, una orientación o sentido de la educación. (…) Esta perspectiva lleva a la ruptura de las fronteras del espacio y de la edad en relación al acceso a la educación: ya no existe ninguna edad ni un espacio único de educación. Cualquier edad es buena para acceder a la educación y cualquier espacio puede ser educativo”. (Consejo de Universidades, Ibid 2010b:13).

El Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle apuesta por dos programas diferenciales:

  • El programa Interdisciplinar en Estudios con Perspectiva de Género y Curso Vital.
  • Cursos cortos sobre temática diversa en Humanidades y Ciencias Sociales.